El coordinador de Estudios en Justicia del Centro UC Justicia y Sociedad, Ulda Omar Figueroa, escribió la columna de opinión «Corrupción: una puerta que la Justicia debe cerrar», en el diario La Tercera.
La aparición de actos de corrupción en la justicia criminal chilena debilita el sistema inmunológico del Estado. Cuando fiscales, jueces o policías, activos o retirados, abusan de su poder para promover intereses propios o favorecer a organizaciones criminales, se sacrifica el bienestar colectivo, se resquebraja la confianza en la justicia y se erosiona el respeto por las instituciones llamadas a garantizar el orden y la seguridad pública. Un sistema de justicia criminal donde se enquista la corrupción no solo genera impunidad, también facilita la instalación del crimen en la vida cotidiana.
A pesar de la visibilidad que han tenido algunos actos de corrupción en la justicia chilena, el país sigue gozando de buena salud en materia de probidad: es el segundo mejor rankeado de América Latina en el «índice sobre Estado de Derecho» 2025 (tras Uruguay), y ocupa el puesto 32 entre 143 países en el indicador «ausencia de corrupción en el Estado». Sin embargo, sonpreocupantes algunas señales de retroceso, pues la caída de 5 puntos porcentuales en ese indicador entre 2015 y 2025 se concentra en los subindicadores de la justicia criminal: Chile cae al puesto 40 en probidad judicial y al 45 en probidad dentro del sistema penal, sus peores ubicaciones en materia de corrupción.
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