El pasado 19 de marzo se realizó un encuentro que reunió a investigadores/as y profesionales de distintas instituciones para indagar en las características de este fenómeno y en las posibilidades que existen para los jóvenes de salir de los círculos de violencia.
Dennis Rodgers fue el encargado de abrir el Seminario “Violencia, Juventudes y Territorios” con una conferencia centrada en la dinámica del conflicto y la violencia en pandillas de Nicaragua. “Gran parte de las investigaciones sobre pandillas en el mundo se han enfocado en perfeccionar la taxonomía, centrándose en sus principales actividades, integrantes u orígenes, olvidando las formas de propagación, evolución y desaparición de estos grupos”, especificó el profesor del Laboratoire MESOPOLHIS de Aix-Marseille Université (AMU). Ante esta realidad, el investigador propuso revisar el fenómeno desde una perspectiva longitudinal, “porque el ‘reino pandillero’ ha cambiado con el tiempo y entender sus transformaciones es una pregunta crítica”.
Así, tras casi 30 años analizando pandillas en el país de América Central, Rodgers evidencia distintas fases del fenómeno en Nicaragua: un primer declive de las pandillas debido a la obligatoriedad del servicio militar a los 16 años, seguido de una reaparición de pandillas tras el desmantelamiento de dicho servicio en la década de los 90’. En esos periodos, sus integrantes se volvieron importantes actores de la vida colectiva por medio de una “gobernación pandillera”, especialmente en sectores pobres donde se han vuelto socialmente significativas.
Así mismo, el investigador destaca que en el periodo de la posguerra nicaragüense, jóvenes de dichos barrios tenían tres principales razones para formar pandillas: hacer frente a la devaluación de su estatus social; seguir compartiendo experiencias cargadas de adrenalina y camaradería que habían vivido como reclutas del conflicto armado; y ante ello, el deseo por continuar con sus papeles como soldados, instalando una lógica de proyección territorial ante otras pandillas.
Sin embargo, durante la década de los 2000, Rodgers evidenció un cambio en la estructura de las pandillas nicaragüenses por el ingreso de cocaína. Las pandillas se involucraron cada vez más en el tráfico de drogas, custodiando las entregas. En este escenario, surge una campaña del terror para intimidar a los habitantes del barrio. “A diferencia de periodos anteriores, ya no se protege a la población. Más bien, se la controla para asegurar la acumulación de capital económico por parte de este pequeño grupo de pandilleros en un contexto de pobreza y escasas oportunidades”, puntualizó Rodgers.
Por otra parte, la violencia también adquiere nuevas expresiones cuando mujeres comienzan a ingresar a las pandillas, donde se alteró la economía local sexual como resultado de la represión policial. “Cuando las mujeres comienzan a ingresar a las pandillas, cambian las dinámicas de los espacios públicos: desde los parques a las discotecas, el objetivo de las mujeres en dichos encuentros era encontrar marido, generando peleas muy violentas para coquetear con chicos”, compartió el investigador.
“Este recorrido demuestra rupturas en el pandillerismo del barrio en Nicaragua. Por ende, ¿hasta qué punto estamos hablando del mismo fenómeno a través del tiempo?”, preguntó el profesor al público. “Ante esto, prefiero sugerir que se considere al ‘pandillerismo’ como un campo de fuerzas y de luchas dentro del cual los agentes se enfrentan entre sí con fines distintos, aportando a transformar su estructura. El ‘pandillerismo’ es un tipo de cambio social donde se acumulan diversos tipos de capital. Quienes trabajamos en este campo, debemos enfocarnos menos en analizar la manifestación de su organización y rol social, más en la producción y acumulación de capital colectivo e individual violento”.
Gentileza VioDemos
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